sábado, 16 de noviembre de 2013

-Pequeña criatura.

Solemos pensar que el amor es algo que simplemente surge, conocemos a una persona y el amor se va apoderando de nosotros a la vez que ella se apodera de nuestros pensamientos, de nuestro día a día. Y no sólo me refiero a este tipo de amor, también está el amor hacia tu familia, tus seres queridos y en definitiva, los que están a tu lado en el momento justo.
A mí también me gusta pensar que todo es así de fácil, que si hay amor el resto no importa. Pero, ¿qué pasa cuando la persona a la que amamos es a la vez a la que más miedo tenemos? En el amor no debe existir el miedo. No me refiero a tener miedo a esa persona, sino a la ausencia de esa persona, a que de un día para otro desaparezca de nuestra vida.
'No debo depender tanto de las personas', me repito una y otra vez. Pero la verdad es que no podría vivir sin depender de nadie, sin depender de los buenos días de mi madre,  la sonrisa de mi abuela,  los 'hola mi niña' de mi abuelo, los consejos de mi padre, las peleas con mi hermano, las conversaciones interminables con mis y primos y mis amigos (incluído tú, que sé que lo estás leyendo), los momentos de locura con mi perra, y sobre todo, no podría vivir sin depender de él, de su mirada y todo lo que me transmite al mirarla. 
Me gusta pensar que yo les doy tanto a ellos como ellos a mí, pero lo cierto es que lo mejor que puedo ofrecerles es una sonrisa. Con una sonrisa me gusta demostrarles lo feliz que me hacen y que sin ellos no habría llegado a ser la persona que soy hoy.




'Una pequeña criatura en medio de este infinito mundo.'

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