Me siento en el umbral de tus ojos y pierdo el miedo,
vuelo y esta noche tengo antojo de anidar en tu pelo.
Me riego pero me marchito si no te huelo,
y me balanceo despacito, empujao desde adentro.
Y aunque a veces vuele bajo, cojo altura si te veo,
eres rama, eres refugio, eres agua en mi desierto.
Y acabo de nuevo, en la penumbra perdío,
esperando a que vengas y con tu luz pueda ver el camino.
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