sábado, 12 de noviembre de 2011

-Dejarse llevar por el ritmo de la escritura.

Personalmente pienso que las cosas se entienden mejor cuando las escribes, así que vamos allá..

Sentimientos que no cambian, comentarios que matan, sensaciones múltiples e intensas, pensamientos que no quieren salir de mi cabeza, ni si quiera cuando por las noches intento dejar la mente en blanco y no pensar en nada..
Y es que hay sabios que afirman que cuando dejamos la mente en blanco y de repente se nos aparece una imagen, eso significa que aquella imagen es lo que realmente nos importa.
Pues menuda novedad, ya sé yo que esa persona me importa, pero.. ¿debe importarme tanto? Es decir.. ¿acaso yo le importo?

El filósofo San Agustín dijo la famosa frase de: "Ama y haz lo que quieras, siempre que lo que hagas lo hagas por amor". Al igual que afirmaba que la "razón" por sí sola es insuficiente y puede caer en el error, por ello siempre debe ir acompañada de otro factor, como la "fe". Que a su vez la "fe irracional" no es válida, sino que debe entenderse por la "razón", la cual guía a ésta hacia su objetivo. Por ello la famosa frase de: "creer para comprender, comprender para creer".
A mi estas frases me dan mucho que pensar. Cuando amamos a una persona podemos hacer lo que sea, lo primero que nos venga a la mente, eso sí, siempre que lo hagamos por el amor que sentimos hacia ella. 
Pues bien.. yo por amor estoy aquí, a la espera de que ocurra algo que ni si quiera yo misma sé muy bien de lo que se trata, pero aún así no pierdo la fe, porque la cosa es que lo hago por amor, y eso es lo que importa, además algo dentro de mi cabeza me incita a seguir adelante y no rendirme al primer toque.

Todas estas ideas sólo un un enjambre de incertidumbres que ni si quiera la razón puede llegar a entender, pero cuando las plasmo en un papel cogen forma y me hacen entender la razón de que siga aquí, el "amor", esa es la única razón.

Y es que el corazón es el que dicta mi vida y el que me impulsa a actuar día a día.




¿Sabes? No pido nada más que estar entre tus brazos.
¿Sabes? Te quiero confesar que te encuentro irresistible, no dejo de pensar que haría lo imposible por quedarme cerca de ti.
Cuando llegaste tú, te metiste en mi ser, encendiste la luz, me llenaste de fe.

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