Todo empezó una tarde escuchando a "Los Aldeanos", decidí poner tweets con letras de sus canciones y entonces @stoesesparta empezó a seguirme. Entonces empecé a leer sus tweets y me enganché, así que decidí seguirle yo también. Pasaron días y empezamos a hablar por MD, hasta que se decidió a pedirme el tuenti, le acepté y me puse a ver sus fotos. ¿Su sonrisa? De otro mundo.
Las conversaciones eran casi diarias, necesitaba hablar con él todos los días, pero sobre todo necesitaba verle. Él me ayudó a olvidar cosas pasadas incluso sin saberlo, pero lo mejor vendría el día que nos dimos los teléfonos. Pasamos de hablar cada tarde a hablar todo el día, ¿sabéis lo que es pasar todo el día sonriendo? Yo lo aprendí.
Un día 24 de febrero me contó que iba a ir por la tarde a AULA y ¡qué casualidad!, yo también iba a ir (en verdad iba a ir porque iba él, para nada tenía pensado pasarme por allí). Así que por ahí andábamos los dos, le ví y obviamente me asusté y no le dije nada, pero el destino o lo que sea que mueve todo esto, hizo que le volviese a ver, entonces mi prima me obligó a saludarle. Él iba a lo suyo y no se enteró, pero su amigó le llamó, se dio la vuelta y allí estaba, frente a mi. Lo más inteligente que salió de mi boca fue un "hola", pero menos mal que estaba mi prima para darle conversación. Nos despedimos y quedamos en hablar para volver a vernos.
Así que el 3 de marzo volvimos a quedar, esta vez en el Retiro, al principio sólo había sonrisas y miradas, luego empezamos a preguntarnos cosas sobre nosotros. Hasta que él preguntó "¿te puedo dar un abrazo?" y ahí, en ese momento, me di cuenta de lo que sentía por él. La despedida fue con otro abrazo y la promesa de vernos al sábado siguiente.
Y llegamos al día, el día en el que definitivamente mi vida dio un cambio de 360º. Quedamos en Príncipe Pío y quedó claro que no teníamos el mismo significado de radial. Pero finalmente nos encontramos. Fuimos andando al Templo de Debod y a mitad del camino nos dimos la mano, algo raro, sí, pero más raro fue el vuelco que sintió mi corazón en ese momento. Llegamos a nuestro destino y empezamos a andar, hasta que decidimos sentarnos. Yo ya le había dicho que le quería, pero lo que sentía por él sobrepasaba ese límite, así que moría por decirle esas 5 letras. "Te amo" le dije, y en ese momento llegó la pregunta: ¿quieres ser la chica de mis sueños? Tras una pausa de milésimas de segundo, sonreí y afirmé con la cabeza, entonces nuestros labios cerraron el contrato.
Así es como una persona aparece en tu vida, la cambia por completo y en cuestión de días se convierte en todo para ti. Ya nada tiene sentido sin esa persona, cada "buenos días princesa <3", cada abrazo, cada beso, cada caricia, cada mirada, cada sonrisa.. Todo esto no tendría sentido si no fuese con esa persona.
Para mi esa persona es Ernesto Antonio Brasa Virgili, es mi vida.
Y pase lo que pase, no importa los desafíos que nos separen, siempre siempre siempre, encontraremos la forma de volver a unirnos.



